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miércoles, 15 de septiembre de 2010

LECCIONES PARA LA REFORMA DE SALUD 1 : SIMPLIFICACIÓN

Cuando intentamos dar lectura a los crecientes volúmenes de propuestas legislativas, que comienzan a acumularse para el estudio y posterior debate de las comisiones séptimas de cámara y senado, nos damos cuenta que en los últimos 16 años, no hemos podido comprender la importancia de la sencillez de los contenidos legislativos, y la imperiosa necesidad de compilar bajo la figura de un código, todos los reglamentos que se acumulan muchos de ellos sin oficio, en espera de resurgir dentro de alguno de los alegatos cada vez mas frecuentes surgidos entre los actores, en franca pugna por cuenta no solo de la falta de rectoría (de la cual hablaremos en otra lección), sino precisamente por la distancia que genera la incontrolada reglamentación sectorial y su interpretación amañada.

Hago un respetuoso llamado a los nuevos congresistas, que llegan con las energías propias de un recientemente otorgado mandato popular, para que de entrada, le realicen al proyecto de reforma, una primera cirugía excisional, mediante la cual se extraiga de su cuerpo, las decenas de artículos que no son necesarios, y que simplemente recitan de memoria pretensiones antiguas, e incluso vigentes en otras tantas normas incumplidas a nivel nacional.

Este proyecto de Ley Ordinaria que ha comenzado su proceso de revisión, y que está siendo nutrido a expensas de un acompañamiento ministerial cercano, y de múltiples conversatorios nacionales (que debemos aprovechar), no debería contener mas de 20 artículos, que serian simplemente los necesarios, para transformar los problemas en oportunidades de mejoramiento del sistema, que se reflejen en futuros indicadores de bienestar de los usuarios.

Que no sea el congreso entonces, un escenario para lucimientos personales, sino la plataforma para construir consensos en torno al deber ser de un excelente modelo de gestión social, al que podríamos llegar, apuntando toda la artillería académica y conceptual, a su columna vertebral, aspecto sobre el cual  me atrevo a sugerir sus primeros trece (13) componentes:

  1. Definamos el sistema de protección social integral, 
  2. Redefinamos el modelo de aseguramiento, la movilidad entre los dos regímenes y homologuemos sus operaciones, 
  3. Definamos el modelo de prestación de servicios de salud, 
  4. Definamos el modelo de atención, 
  5. Reorganicemos las fuentes de financiamiento y simplifiquemos su pago a los diferentes actores, estableciendo una UPC universal, 
  6. Pongámonos de acuerdo en el Plan de Beneficios que necesitamos y podemos financiar como nación, 
  7. Identifiquemos las prestaciones excepcionales, reconozcamos su costo y asignemos al Estado su gestión integral, 
  8. Establezcamos una modalidad de reaseguro único para atender los sobre costos del modelo, 
  9. Definamos una política de salud pública que contenga acciones, tiempos y responsables sobre los determinantes de la salud, 
  10. Exijamos un sistema de información integrado, robusto, confiable y amigable, 
  11. Acordemos una política laboral sectorial justa, 
  12. Descentralicemos y fortalezcamos el control, y 
  13. Exijamos la expedición de un código de salud.

"TODO LO DEMÁS LO PODEMOS AJUSTAR CON REGLAMENTOS"


Como ya lo dije, quizá no sean necesarios mas de 20 artículos, para que digamos de manera precisa, clara pero contundente, como será en las próximas décadas, el sistema de protección social que heredaremos a nuestros hijos.

Carlos Felipe Muñoz Paredes
Gerente General
Consultorsalud S.A.
www.consultorsalud.com

lunes, 7 de junio de 2010

MINI-REFORMA A LA SALUD


El Ministerio de la Protección Social, comienza a recuperar el tiempo perdido en materia de reglamentación del Sistema General de Seguridad Social en Salud, muchos de cuyos planteamientos fueron realizados en la generosa discusión de la ley 1122 de 2007, y cuya lista de pendientes, permitió la profundización de la crisis actual.
Comencemos con el Régimen Contributivo, que por primera vez tiene temores por los resultados negativos mensuales que viene atendiendo el FOSYGA, del orden de los 100.000 millones de pesos, que ha consumido las reservas históricas por cuenta principalmente, del desbordamiento de los recobros de servicios NO POS; Si tenemos en cuenta que al menos el 40% de estos recobros (para ambos regímenes) están originados en medicamentos, entonces es coherente (aunque absolutamente tardía) la nueva política de importación paralela de medicamentos, y los nuevos controles a 925 moléculas en la modalidad de libertad regulada, y a los cuales se asignará pronto un precio de referencia.
En el Régimen Subsidiado, definitivamente se ha realizado una REFORMA a su operación integral, comenzando por la incorporación de una contratación electrónica, única municipal y multilateral, que de prosperar (pues tenemos dudas sobre la capacidad tecnológica de muchos entes territoriales), se convertirá en un factor de eficiencia administrativa y fiscal sectorial, ademas de una fuente de impulso renovado al sistema de inspección, vigilancia y control, que se realizaría sobre 1.100 contratos de aseguramiento nacional, y no sobre mas de 30.000 como ocurría hasta el 31 de marzo anterior. El flujo de recursos se ve claramente beneficiado, pues los procedimientos permiten que los giros se realicen sobre una Base de Datos Única de Afiliados (BDUA), que efectivamente se estará actualizando y validando cada mes (a cargo de las EPSS), y bajo una constancia denominada Declaración de Giro y Aceptación de Saldos (DGAS), que le permitirá a todos los actores evidenciar efectivamente, el cumplimiento de las fuentes de financiación (especialmente el esfuerzo propio de los municipios), y a los aseguradores y prestadores recuperar la liquidez, al recibir recursos anticipados (como siempre se debió garantizar).
Avanza simultáneamente en el Congreso nacional, los debates para convertir en Ley, los nuevos tributos para la salud, que reforzarán el pago de los servicios NO POS (salvamento de la reforma tributaria propuesta en la emergencia social).
Por otro lado, se efectúan reuniones intergremiales, para establecer si efectivamente los recursos disponibles actualmente en el SGSSS (sumando RC, RS y dineros SGP disponibles para población pobre no afiliada) que ascienden a cerca de 22 billones de pesos, podrían redistribuirse para aprobar una prima única, que asegure la prestación del Plan de Beneficios POS a todos los colombianos; Los cálculos actuales nos permiten mencionar que esa UPC de homologación de planes, estaría rondando los $ 490.000, hecho significativo, pues la prima plana actual del RC es de $ 485.000, y la mayor prima plana del RS es de $ 402.000. (Barranquilla prima conurbada de homologación RS)
La Comisión Séptima del Senado, por su parte también ha iniciado la primera ronda de discusiones sobre los que podrían ser algunos de los argumentos de la reforma de la salud, y que incluyen la excisión del Ministerio de la Protección Social, el fortalecimiento del aseguramiento, la actualización del POS, los ajustes a la UPC por la concentración del riesgo de patologías de Alto Costo, el modelo de prestación de servicios de salud basado en la Atención Primaria en Salud (APS), y el fortalecimiento de la inspección, vigilancia y el control con una Superintendencia Nacional de Salud descentralizada.
Todo esto, representan avances sectoriales, que sin embargo, pueden verse limitados por la gravedad de las carteras, especialmente por la gigantesca deuda de los entes territoriales municipales (deudas POS), y departamentales (deudas NO POS) hacia los aseguradores, que obviamente se transmiten a prestadores, proveedores y trabajadores, que siempre son el eslabón mas débil de esta cadena.
Consultorsalud invita a la revisión de un "Pacto Social", entendido en una versión mas amplia, a la que ha podido conocer propuesta por los prestadores de servicios de salud, y que ademas de considerar al CIUDADANO como el centro del sistema de seguridad social, permita el reconocimiento y pago inmediato de todas las deudas publicas sectoriales, y el comienzo de un nuevo periodo de gestión, al amparo de estas reformas reglamentarias y del nuevo impulso legislativo, en el que debemos todos incorporarnos.
Esta nueva etapa debe caracterizarse ademas por el establecimiento de metas epidemiológicas, y no solo coberturas, y la definición de modelos claros de aseguramiento del riesgo, que garanticen el sostenimiento de la salud, y la detección temprana de patologías, evitando su evolución a enfermedades crónicas, degenerativas y de alto costo, reduciendo los AVISAS y transformando nuestros mapas de bienestar.
Estamos todos invitados OTRA VEZ a construir.


Carlos Felipe Muñoz Paredes
Consultorsalud